Colección: Náyade
La Guardiana Eterna
«... Rehusando sucumbir al destino, la náyade comenzó a cubrirse de nácar hasta transformarse en perla. Así se hizo eterna y, con ella, el arroyo, salvándolo de su cruel final. Desde entonces, permanece radiante en el lecho del cauce, custodiando sus aguas hasta la eternidad...»