Colección: Nomeolvides

Por Siempre Jamás

«... En un último gesto de amor, el caballero arrojó el ramo a su amada y gritó: “¡No me olvides!” antes de hundirse para siempre. Ella recogió las flores entre lágrimas y las guardó sobre su pecho como un juramento silencioso.

Desde entonces, esas flores azules fueron llamadas Nomeolvides, en memoria del amor que perdura más allá de la muerte.»